Diseño de electrodomésticos y otros objetos domésticos ¿qué los hace tan atractivos?

Para poder entender por qué el consumidor tiende a elegir ciertos productos en lugar de otros y cómo estos resultan atractivos al comprador, debemos entender primero el concepto clave que lo sustenta: el diseño industrial.  Normalmente, en nuestro día a día, entendemos este concepto como la forma y función de un producto en particular. Cuando adquirimos un artículo que consideramos que tiene un “buen diseño”, nos referimos a lo cómodo y agradable que resulta a la vista; en el mundo empresarial se tiende a ir un paso más allá, pues el término no solo abarca los aspectos estéticos y ornamentales del objeto a vender, sino todo lo que se oculta detrás (la posibilidad de su comercialización, los costos de fabricación, la viabilidad de su transporte, almacenamiento, reparación y eliminación al final de su ciclo de uso…).

Una vez asimilado este concepto entenderemos, como podemos ver en varios sitios web que se dedican a revisar objetos de uso cotidiano, como por ejemplo Bazarium.eu, que los productos con mejores diseños tienen también más fácil el obtener mejores calificaciones en todo tipo de tests. No podemos negar que el atractivo visual es una de las claves para acceder a nuestro corazón (además de a nuestra cartera). Las empresas gastan grandes cantidades de dinero no solo en ofrecer un producto que cumpla con su finalidad, sino uno que nos atraiga a todos los niveles, que no solo sea práctico, sino que también encaje con el resto de la casa. Es decir, que su utilidad también pase por la de ser un complemento estético; pues saben que los consumidores le dan a ello una gran importancia.

De este modo, podemos determinar que uno de los factores capitales de un producto reside en lo visual, en aspectos como el color, más allá de otras características como el sonido, el olor o la textura. Algunos estudios, como el que ha llevado a cabo kissmetrics, sostienen esta afirmación con datos que demuestran que una de las razones por las que consideramos un producto mejor que otro es la de color; con un 85 % de importancia frente a otras características del producto. No en vano, el uso de los colores es una estrategia de marketing de gran calado, pues una empresa puede ser reconocida por el uso que hace de ellos e incluso estos le sirven para distinguirse de entre sus competidores.

Los electrodomésticos y demás utensilios de uso doméstico también pueden resultar más atractivos en función del tipo de persona que los adquiere. Es lógico que, cuando se adaptan a determinado sector de la población, sufran ligeras modificaciones de diseño. Por ejemplo, un objeto tan común en cualquier casa, así como en la vida diaria de casi cualquier ser humano, como lo es un sillón, difiere en sí mismo dependiendo de la franja de edad, cultura o estrato social a la que va dirigido. Cierto que su función va a ser siempre la misma, pero cada persona y grupo social tienen gustos distintos que hacen que se decanten por uno u otro modelo.

Por lo tanto, y como conclusión, debemos tener siempre en cuenta que lo que resulta más atractivo no tiene porque ser necesariamente mejor. A veces deberíamos reflexionar con más frialdad a la hora de adquirir un determinado artículo para nuestra casa y, entender que sobre cualquier otro aspecto, la calidad y su funcionalidad son lo más importante. Eso sí, si a ello se le suma un diseño atractivo, no lo dudes, ese debe ser el elegido.

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